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El Rincón de Ismael

Coaching para hacer las paces
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Como tomar decisiones importantes y en sintonía con la cultura de paz

¿Te ha pasado alguna vez tener que tomar alguna decisión importante en la vida y no saber como hacerlo? ¿Has tenido conflictos éticos? Diría que a mucha gente nos ha pasado más de una vez. Cuanto menos a mí me ha pasado y, incluso, a menudo huía de la situación, demoraba al ponerme, cosa que todavía me provocaba más angustia.

Estaba cansado de tener que pasar por estas situaciones de bloqueo y decidí hacer algo. Me dediqué un tiempo a observar y tomar conciencia de como era mi proceso de toma de decisiones, buscando añadir recursos que me lo pudieran hacer algo más sencillo. En el proceso me di cuenta que mi toma de decisiones la llevaba a cabo desde un análisis puramente racional de ventajas e inconvenientes, pero sin tener en cuenta otros elementos que la podían enriquecer considerablemente, sin escuchar aquello que me decía realmente lo más profundo de mí. Es aquí donde empecé  a incorporar nuevos aspectos a considerar en mi proceso de toma de decisiones, y además, lo sistematicé. En este post quiero compartir contigo como lo hago desde entonces para tomar decisiones importantes; un método que también propongo a las personas que acompaño en procesos de coaching.

Los pasos que te sugiero para tomar decisiones importantes son:

1. Escucha las emociones

Probablemente, solo por el hecho de plantearte afrontar la situación de tomar una determinada decisión, se te remuevan emociones. Es posible que estas sean sutiles y que se te manifiesten en un tipo de pereza que te haga demorar. Párate un momento, escúchate con sinceridad y con ternura. 

¿Cuál es la verdadera emoción que se esconde detrás de esta pereza? ¿Es rabia por algo que no nos gusta? ¿Es tristeza por aquello a que quizás tenemos que renunciar? ¿Preveemos algún peligro y entonces lo qué estamos sintiendo es miedo? Sea cual sea, esta emoción tiene una misión positiva, está ahí para ayudarte de alguna manera. Así pues, mirar de hacerte consciente de ella, agradecele su presencia y, a la vez, dale solo el espacio que creas le corresponde, de tal manera que te permita seguir adelante con el proceso.

2. Analiza de manera racional las ventajas e inconvenientes de cada opción.

Esta quizás es la parte que más habituados estamos a hacer. Nuestra cultura occidental otorga mucho peso a la razón y es la única herramienta que nos enseñan a desarrollar desde pequeños. Aunque esté sobrevalorada es cierto que, dándole el peso que le corresponde, nos da información de utilidad.

Lo que te propongo en este paso es coger una hoja para cada una de las opciones que contemples, la dividas en dos, en la parte izquierda escribirás los puntos que te harían desestimar aquella opción y a la derecha los que te harían elegirla. Pliega el papel por la mitad y, por la parte de fuera, en una de las mitades, escribe una palabra que identifique aquella opción.

3. Explora el drado de sintonía con tus valores

En este punto asumo que ya tienes clara tu jerarquía de valores, si no es así, en el próximo post te explicaré como hacerlo.

Ahora se trata de que recuperes tu lista de los cinco valores fundamentales jerarquizados y la tengas escrita en un papel ante ti. Entonces coge una por una las hojas que tienes con las diferentes opciones escritas y, debajo de las ventajas, escribe los valores de la lista que honora aquella opción.

Hazte preguntas del tipo: ¿Qué opción honora mayor número de mis valores fundamentales? ¿Cuáles honora cada una? ¿Qué posición ocupan en mi jerarquía los valores honorados por cada opción?

Muy ligado a los valores se encuentra tu propósito vital que también asumo ya lo tienes claro. Apunta también por cada opción y bajo los valores qué vinculación tiene con tu propósito vital.

4. Explora desde un lugar más somático

Ya he hecho referencia a la sobrevaloración que nuestra cultura occidental, influenciada por el racionalismo clásico, ha hecho del proceso deductivo y racional en la construcción del conocimiento. Si bien –como decía- resulta una herramienta interesante, necesitamos recuperar la capacidad de escuchar nuestro cuerpo, en cuanto que, desde su sabiduría, nos da información de interés para la toma de decisiones. Personalmente, las decisiones que he tomado desde el bajo vientre siempre me han resultado las más acertadas.

En este punto se trataría de distribuir los papeles que has escrito por el espacio donde te encuentres y de la manera que lo sientas. Entonces, haz un recorrido pasando por todos y cada uno de los papeles, párate un instante en cada uno de ellos, visualiza aquella opción, siente que ya la has elegido, que ya es real, y explora las sensaciones de tu cuerpo

Hazte preguntas del tipo: ¿Donde las localizas? ¿Cómo son? ¿Qué intensidad tienen? ¿Qué color le posarías? ¿Te son agradables? ¿Te quieres quedar o quieres huir?

5. Explora el nivel de satisfacción de necesidades de cada opción

Uno de los principios en el cual se basa el coaching para hacer las paces es el hecho de que las personas tomamos acciones y decisiones en función de la necesidad que queremos satisfacer en aquel momento. Elegimos aquella que nos parece mejor estrategia para satisfacerla.

No obstante, a veces esta estrategia que escogemos niega la satisfacción de necesidades de las otras persona, generando un conflicto y una resolución violenta del mismo. Es importante en este punto poder distinguir con claridad la necesidad de la estrategia que adoptamos para satisfacerla, con objeto de poder valorar seguir otra diferente.

En este punto, parémonos a preveer como satisfaría tus necesidades y las del entorno cada una de las opciones planteadas

Hazte preguntas del tipo: ¿Satisface tus necesidades? ¿Niega alguna necesidad de  el entorno? Si es así, ¿podemos introducir algún pequeño cambio en la estrategia?

6. A que no quieres renunciar?

Ahora ya has hecho un análisis de todas las opciones y seguramente has escogido una. has escogido aquella que somáticamente te ha hecho sentir mejor, que sintoniza más con tus valores, que más ventajas presenta y que mejor satisface tanto tus necesidades como las del entorno.

No obstante, cuando coges el papel donde está escrita la opción elegida y dices “esta”, posiblemente empieces a sentir alguna resistencia somatitzada en tu cuerpo. “¿Qué pasa?” te preguntarás. Es probable que esta opción implique algún cambio, y pasa que todo cambio comporta asociada alguna renuncia, la cual nos puede generar emociones. Indaga que es eso a lo que no quieres renunciar de ninguna manera, qué necesidad satisface y si la puedes satisfacer de otro modo. Siempre sin juzgar nada.

​En este punto ya tienes todos los elementos que necesitas para tomar tu decisión, eligiendo la opción que mejor satisfaga tus necesidades sin negar las de tu entorno, una decisión por lo tanto que favorecerá la cultura de paz. Repasamos los pasos que hemos dado: 

Primero hemos hecho una escucha consciente de las emociones, en segundo lugar hemos analizado las ventajas e inconvenientes de cada opción,  a continuación hemos puesto la atención en la sintonía de cada una con nuestros valores, entonces hemos escuchado las respuestas de nuestro cuerpo, y, por último, hemos tenido en cuenta en qué grado cada opción satisface o niega necesidades.

Quizás te parecerá un proceso demasiado largo para aplicarlo a cada decisión, pero, a medida que lo interiorices lo aplicarás casi sin darte cuenta. En cualquier caso, si necesitas una mano te escucho.

Y tú, ¿Cómo tomas tus decisiones? ¿Con qué criterios? Explícamelo a los comentarios.

Recibe un sentido abrazo de paz.

Firmado por Ismael

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