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El Rincón de Ismael

Coaching para hacer las paces
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¿Quieres salud? Escucha la enfermedad.

Hoy, mientras tomaba un té con una compañera, me explicaba como un familiar suyo había pasado por un cáncer por el cual había acabado sintiendo agradecimiento, dada la transformación personal que le había supuesto. A la vez he vuelto a revivir aquella ulcera de estómago que también agradecí tanto, pues resultó un zarandeo para darme cuenta que me convenía bajar aquel ritmo frenético que, a la vez, acontecía una fuga de mí mismo

Si bien considero necesario la medicalización en muchos casos y valoro muy positivamente la contribución de la ciencia en este sentido, también sostengo que hemos condenado la enfermedad a la condición de indeseable, cuando resulta que a menudo es la única herramienta que tiene nuestro cuerpo para avisarnos de que, quizás, hay que revisar y recolocar algún aspecto de nuestra existencia como individuos y como sociedad. En definitiva para encaminarnos hacia la salud.

¿Cómo sería si ante un dolor de cabeza o de cuello, en vez de tomar rápidamente un medicamento para paliar los síntomas, escucháramos un poco que nos está diciendo?

La salud parece un valor muy apreciado en una sociedad mercantilizada cómo la nuestra, porque la carencia de salud conlleva  la bajada de la productividad y de la actividad económica en general. Estamos hablando de una salud entendida simplemente como ausencia de enfermedad y óptimo estado físico del cuerpo. No obstante yo quiero entender la salud como algo más, como un equilibrio, no sólo a nivel físico, sino también psíquico, emocional, espiritual, medioambiental... Mientras no llegamos, la enfermedad es el único instrumento que tenemos para constatar si vamos o no por buen camino.

A la vez podemos honorar el valor de la salud poniendo conciencia en toda una serie de cosas y disminuyendo así la necesidad de pasar por la enfermedad, como por ejemplo estar atentos a nuestras emociones, conocernos a nosotros mismos, fomentar relaciones que nos nutran, estar atentos a cómo nos alimentamos, cuidar nuestro medio ambiente y procesos de producción, hacer ejercicio moderado...

¿Qué valor tiene para ti la salud? ¿Qué actitud tomas ante la enfermedad? ¿Le giras la cara o la escuchas? ¿Qué te aporta? ¿Qué has aprendido?

Te deseo pues SALUD –en mayúsculas- y escucha lúcida si la enfermedad te visita.

Recibe un sentido abrazo

Firmado por Ismael

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