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El Rincón de Ismael

Coaching para hacer las paces
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Bodas de plata

Los padres de Ana y Cristina celebrarían sus bodas de plata a finales de aquel mismo año. Tenían aun tres meses para preparar la fiesta sorpresa que habían pensado regalarles.

— Empiezo a buscar un local, tu ves avisando a la gente que se te ocurra — Sugirió Cristina—.

— Ui Cristina, si empezamos así nos vamos a olvidar de la mitad de las cosas y de la gente. A demás, no podemos buscar local, sin saber cuanta gente vamos a ser.

Habían quedado las dos para comer en casa de Cristina. Cuando ya habían quitado los platos de la mesa, sirvió un poco de té, mientras Ana sacaba una libreta y un bolígrafo del bolso.

— Vamos a hacer una lista de cosas que necesitamos preparar y de gente que queremos invitar. Después nos repartimos el trabajo.

Cristina no veía la necesidad de hacer todo aquello. Prefería dejar que las cosas fluyeran y confiaba en una especie de intuición extraque ser.l final, hicieras lo que hicieras, siempre hacia que las cosas  fueran como tenian ña que al final, hicieras lo que hicieras, siempre hacia que las cosas  fueran como tenían que ser.

Ana abrió la libreta, buscó la primera hoja en blanco que encontró y trazó dos líneas a lo largo de ella, dividiéndola en tres columnas; la primera bastante más ancha que las otras dos.  Así, al principio de cada una de esas columnas escribió “tarea”, “fecha” y “responsable” respectivamente.

— Venga Cristina, dime cosas que se te ocurra tengamos que hacer.

Cristina iba diciendo tareas tal i como le venían a la cabeza y sin ningún orden aparente, mientras Ana intentaba irlas colocando a diferente altura en la primera columna y de acuerdo al orden en que creía que deberían ejecutarlas. Después Ana rellenó la segunda columna asignando una fecha a cada tarea, y en la tercera, escribió el nombre de quién haría cada cosa.

Una vez tenían el plannig de tareas global, Ana pasó la página hasta encontrar otra hoja en blanco.

— Vamos a hacer ahora una lista de gente a invitar

Cristina empezó a decir nombres al azar, pero Ana le pidió que esperará un momento y dividió la hoja en cuatro partes, escribiendo en cada una “familia”, “Amigos del grupo de bailé”, “Amigos del centro cívico” y “compañeros de trabajo” respectivamente. Entonces iba colocando cada nombre que decía Cristina en el apartado que le correspondía, mientras intentaba ir completando con los que pensaba ella misma. Al final eran unos ciento cincuenta invitados.

Cuando ya tenían completada la planificación y la lista de invitados, solo faltaba repartirse las tareas. Ana se miró las hojas escritas con cierta distancia y suspiró profundamente. Sentía el alivio de no tener que recordar continuamente que tenia que hacer, y tener una guía con cada paso a dar.

La fiesta fue un éxito de ciento cuarenta invitados, según contabilizó Ana, aunque hubo alguna persona que manifestó después no haberse enterado.

***

¿Con cual de los dos personajes te identificas más? ¿Cómo gestionas tu día a día, planificas, o vas haciendo sobre la marcha? ¿Dónde te sientes más cómoda/o? ¿Qué es para ti el valor de la organización? ¿Cuánto de importante es para ti?

Valors que treballa: 

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