Inici >> Relats >> Caminando

El Rincón de Ismael

Coaching para hacer las paces
Facebook Twitter GPlus Youtube LinkedIn

Caminando

Era un veintiocho de julio. El grupo excursionista del cual María era miembro hacia los últimos preparativos para emprender la caminata. Las quince personas que constituían el grupo llevaban tiempo con el deseo de hacer un tramo del Camino de Santiago y parecía que, por fin los astros se habían alineado para que fuera posible aquel mes de agosto.

— Acabo de llegar de urgencias. Esta mañana, de camino al trabajo, me he torcido un pie. Tengo un pequeño esguince y no puedo hacer grandes caminatas en quince días — escribió María en un whatssap al grupo por el cual se comunicaban—.

Juan había salido del trabajo a desayunar y estaba tomando un café en el bar cuando sacó el teléfono para revisar los mensajes. Al leer el de María su cuerpo se  recostó abatido sobre el respaldo de la silla mientras fruncía el ceño. Se negaba a contemplar la posibilidad de que, de nuevo, la esperada ilusión del Camino volviera a hacer aguas.

— Llevamos mucho tiempo planeando esto, poniendo energía y siempre acaba pasando algo que nos impide acabar haciéndolo. Creo que esta vez debemos seguir adelante con el plan, sin tocar ni una coma.

Elena fue la segunda persona en leer el mensaje de María. Al hacerlo, sintió un nudo en el estomago al imaginarse la frustración que debía haber experimentado María.

— Ostras María, que mala pata!!! En fin, habrá que adaptarse y reestructurar nuestros planes si es necesario.  ¿Podemos vernos todos esta tarde a las 19 h en el bar del centro cívico y hablamos?

De los quince, diez habían contestado que sí que les era posible encontrarse allí a la hora propuesta. Fueron llegando de manera escalonada pues la puntualidad no era su punto fuerte, cosa que a Juan también le ponía bastante nervioso. María llegó con el pie vendado y apoyándose en una muleta.

— Así pues, ¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado? —Le preguntaba Elena—

Juan no podía parar de mover el baso de un lado a otro entre sus manos, con la mirada agachada y centrada en el mismo. Parecía importarle poco lo que estaba apunto de explicar María. En su mente solo había lugar para la opción de mantener el plan que tenían de empezar a caminar en tres días.

— Esta mañana iba de camino a la oficina y no se como se me ha torcido el pie y me he caído. He conseguido llegar a la oficina pero, cuando llevaba cinco minutos sentada me ha empezado a doler más el pie y lo tenia hinchado.  En urgencias me han dicho que esté unos quince días sin andar demasiado; cinco o seis ayudándome con la muleta. Me da mucha rabia!

Elena, dada la nueva situación, propuso al grupo hacer un cambio de planes. En vez de empezar a caminar el día uno de Agosto, lo harían el quince o dieciséis cuando Elena ya estuviera en condiciones para ello. Mientras tanto Elena proponía buscar una casa rural en algún pueblo cerca del punto de salida para pasar los días que no caminarían. Tendría que ser cerca de algún centro médico donde María pudiera hacer sus revisiones.

De las quince personas, a catorce les pareció un plan muy apetecible que además les permitía disfrutar de la compañía de Elena. Juan decidió seguir con su plan y caminó el solo durante todo el mes.

A la vuelta, en el bar del centro cívico, entre cerveza y cerveza, se reían de la fiesta pijama que habían improvisado aquel nueve de Agosto, mientras Juan saboreaba su éxito de caminata, mirando de nuevo su baso e intentando entender de algún modo, y sin demasiado éxito, el humor de los que con el compartían la mesa.

***

¿Te adaptas con facilidad a las nuevas situaciones o te mantienes en tu idea inicial pase lo que pase? ¿Qué significa para ti la flexibilidad? ¿Cuánto de importante es para ti?   ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽nte es l pase lo que pase?

Valors que treballa: 

Añadir nuevo comentario

Subscripció al butlletí

Únete a la red de personas que queremos vivir en plenitud contribuyendo a una cultura de paz. Subscríbete al boletín