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El Rincón de Ismael

Coaching para hacer las paces
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Desapariciones

Era un Viernes por la mañana cuando María, mientras desayunaba, se percató de que ya hacia unos días que no tenia noticias de Pedro. “Que extraño” pensó. Aunque tenían sus altos y bajos, llevaban muchos años de amistad y casi cada día, o al menos día sí, día no, tenían algún momento de intercambio, ya fuera por una llamada o algunos mensajes de whatssap.

— Pedro, hace unos días que no se nada de ti y me pregunto si estás bien —escribió María tecleando en la pantalla táctil de su móvil mientras volcaba a su paladar la ultima gota de café—.

María volvió corriendo a la oficina para continuar con su jornada, se sumergió de nuevo en el informe que estaba redactando. Después una reunión, la comida, la compra, los niños. No fue hasta por la noche que volvió a tener un momento de calma. Miró el móvil de nuevo y vio como no había ningún mensaje de Pedro, aunque, en la conversación, las dos señales iluminadas en color azul, situadas en la parte inferior derecha, le indicaban que había leído el suyo.

“Algo está pasando” pensó María, pues conocía bien a Pedro. Se puso a intentar recordar la última conversación que tuvieron, buscando algún posible comentario por su parte que hubiera podido molestarle. Sin encontrar motivo aparente, decidió llamarle para aclarar la situación lo antes posible. Insistió varias veces sin conseguir que descolgará.

Empezaba a estar preocupada y confundida con el silencio prolongado que Pedro parecía haber decidido poner entre ellos. Solo le quedaba un recurso. Quizás, escribirle un correo era menos entrometido y podía dejar cierta libertad para que se expresase.

— María, es que no entiendo por qué siempre tienes que decirme lo que debo y no debo hacer cuando hablamos de mi salud o de mis relaciones –-Le contestó Pedro—.

Parecía que la táctica del correo había funcionado. Al leer esa frase, María recordó que habían estado hablando del problema de salud cardaiobascular que tenia Pedro y de la necesidad de perder peso. Ella le insistía en que empezara lo antes posible la dieta que le había recomendado el médico. De la misma manera, también le insistía en la necesidad de expresar sus emociones y sentimientos a las personas cercanas, para evitarse muchos conflictos.

— Hola —Contestaba Pedro, con voz un tanto seca, a la llamada que le volvía a hacer María—.

— Tio, me tenias muy intranquila. Me gustaría saber que ha pasado, por qué este silencio.

— Pues  lo que te decía en el correo. No paras de decirme lo que tengo que hacer y lo que no.

— A claro. Entiendo entonces que eso te molesta terriblemente. ¿Es así?

— Correcto María, no lo soporto

— Ya, entiendo. Quizás te sientes demasiado presionado a hacer algo que te resulta difícil. ¿Es eso?

— Sí María, supongo que es algo así.

María le expreso a Pedro cuanto sufrimiento le hubiera evitado aquellos días, con solo hacerle saber su molestia y necesidad de no sentirse presionado.

***

¿Es importante para ti que los demás conozcan tus sentimientos y emociones, así como conocer tu los suyos? ¿Qué es para ti la comunicación? ¿Cuánto de importante es para ti?

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